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miércoles, noviembre 27, 2019

lista de cosas que quiero hacer

 quiero vivir

quiero mandarlo todo a la mierda
quiero coger
quiero bailar rock y música electrónica hasta la madrugada
quiero beber ron y borrarme
quiero drogarme
quiero reírme con amigos
quiero ir a conciertos
quiero viajar
quiero vivir
quiero tener gatitos
quiero aprender a tocar guitarra y escribir canciones de mierda
quiero conocer lugares distintos, todos distintos y semejantes al otro
quiero probar comida diferente
quiero fotografiar bonitos paisajes
bañarme en ríos, playas, lagos, el océano
quiero hablar con distintas personas
quiero perderme en una ciudad que desconozca
quiero vivir y morir joven, pero haber vivido
quiero estudiar lo que me gusta
quiero escribir
quiero dibujar
vivir de lo que me gusta, y dar amor a todo el mundo
quiero vivir,
quiero superar mis miedos, vivir y llorar de la risa
y al final, irme de este mundo sin arrepentimientos, sin pesares, sin la sensación de "quisiera haber hecho tal cosa"

quiero vivir como quiero

miércoles, noviembre 13, 2019

cuando el frío no provoca calor

 Fue cuando vi en mi propio reflejo la mirada perdida de un ser solitario, que puede entender lo que significa estar desorientado pretendiendo tenerlo todo bajo control. Entiendo el sentimiento de tener que dejar para siempre lo que se era, sé lo que significa erradicar toda memoria para negar el futuro. Llegar físicamente a una tierra donde lo conocido se desconoce y donde sólo hay rostros difusos, es renegarlo todo y comenzar desde un principio incierto.


Reprimir la frustración es algo de lo que me he vuelto experta puesto que lo concibo con una calma majestuosa y paciencia clemente mientras espero sentada frente a la venta el momento en el que todo acabe. A través de esa ventana se puede observar el ritmo de vida exterior, un ciclo pecaminoso de monotonía en el que participa la sociedad general de un país lejano al mío, donde todos son extranjeros sin excepciones y donde todos sufren el clamor de una esclavitud absurda. Y allí estoy yo, paciente, esperando ese final que nos hace a todos seres humanos. Entonces, mientras pienso en lo que pudo ser y en lo que jamás pasará, al mismo tiempo que anhelo un futuro maravilloso y planeo el orden de acontecimientos fortuitos que certeramente caerán sobre mí, siento el frío viento de una estación confusa, que, a pesar de ser julio, me hela la sangre y ya no me da calor.

Entonces pienso: el final habrá llegado cuando el frío vuelva a producir frío en mí. Puesto que el calor ya no me produce frío, así como el frío no me produce calor.

martes, noviembre 12, 2019

Los Ganadores

En lo más profundo de la oscuridad propia de la noche, a una hora en la que el frío no provoca calor y en un momento de mi vida en el que francamente estoy agotada de convivir con la soledad, me pregunto en voz alta si algún día ganaré.


Me he esforzado, y Dios lo sabe. He hecho lo que está al alcance de mis manos para ganar, he llorado todo lo que un ser humano puede ser capaz de llorar, he corrido hasta que mis piernas no pueden sostenerse en pie, he gritado hasta que mis voz se ha ido por completo, he leído miles de millones de letras cargadas de significado, he observado las más hermosas puestas de sol en los picos de montañas más empinados y he memorizado el olor de todas las queridas nostálgicas y húmedas épocas de lluvias. Lo he intentado, he peleado por ello, me he desvelado, he saboreado la sangre, las lágrimas y el fracaso. He estado a punto de rendirme, cientos y miles y millones de veces, pero he seguido, arrastrándome por el suelo, impulsándome con mis uñas. La esperanza me ha abandonado, y ha vuelto, y me ha abandonado, y ha regresado a mí, me ha observado misericordiosamente, con lástima, apiadándose de mí, quedándose para abandonarme justo al final cuando creí haber ganado y todo había sido una cruel ilusión. He buscado y he rezado, Dios lo sabe y la lluvia también.

Dios sabe que he intentado más que nadie en este maldito mundo, y es inevitable llegar al punto de preguntármelo con seriedad. ¿Valdrá la pena intentarlo tanto? ¿Servirá de algo todo mi trabajo? ¿Algún día ganaré?

Sueño con ese momento, acostada en mi cama rodeada de fracasos y segundas oportunidades sueño con el sabor de la victoria. Sólo puedo fantasear y anhelar con cada célula de mi cuerpo que dicho triunfo no esté tan lejos como lo parece.

viernes, septiembre 13, 2019

El lugar donde no he visto llover

Estoy en un lugar alejado a todo lo que conocía, ahora es mi nuevo lugar conocido. Llegué hace exactamente un año, aquí, al pueblo donde sale el sol todos los días.

Estando aquí no he visto llover. Extraño el sonido de la lluvia pegando fuertemente sobre el techo de mi verdadera casa. El sonido de los truenos retumbando sin piedad, el sonido del viento meciendo sin clemencia los árboles altos de mango en el patio trasero.

Aquí, el cielo está gris, apunto de derrumbarse sobre nuestras cabezas, a punto de llorar como nunca antes lo había hecho, un cielo triste y deprimido que quiere gritar y derramar todo aquello que acumuló desde el Pacífico. Sin embargo, no llueve. Quizás algún rocío, unas gotas casi imperceptibles, pero no llueve.

La lluvia para mí es un tema controvertido. Yo amo/odio la lluvia. En mi verdadera casa, se tenían que dar ciertos factores para que la lluvia fuese bienvenida y amena. No estar sola era el factor principal, preferiblemente con mi mamá, tomando café, con un buen tema de conversación, a eso de las cinco de la tarde.

lunes, junio 11, 2018

Lo que alguna vez prometimos…


Lo que alguna vez prometimos…
By Wanda Meyer

Para Lalo Guy, mi mejor amiga por siempre.